Teníamos todo lo que ansiábamos Pero no conseguimos ser pareja. Yo sigo aquí, tú quién sabe dónde estarás. Por favor, pide a los payasos que entren.

¿Te parece bien? ¿Crees que hacemos lo correcto? Sé que fui yo quien lo rompió todo. Y después fui incapaz de quedarme. ¿Dónde están los payasos? ¡Que entren los payasos!

En el momento en que comprendí que tú eras todo lo que quería, cuando decidí por fin que no volvería a marcharme, el día que decidí hacer mi entrada triunfal, seguro del papel que debía representar, justo en ese instante, no había nadie para darme el aplauso final. ¿No te resulta divertida esta broma?

Sé que fue mi culpa. Supuse que querrías lo mismo que yo. Lo siento amor mío. Pero ¿dónde están los payasos? Debería haber payasos. Por favor, que entren pronto los payasos.

¡Vaya sorpresa! ¿Quién podría imaginarlo? Llegué a sentir por ti lo que tú sentías por mi, pero es ahora cuando lo comprendo. ¿Por qué nos separamos?

¡Vaya sorpresa! Al final, caímos en los lugares comunes que quisimos evitar. Y eso, pese a que lo teníamos todo. ¿No es extraño? Quise perder el tiempo al final de mi vida.

Pero ¿dónde están los payasos? Por favor, envíame los payasos.

Pero no, no te molestes. Yo soy el payaso.

¿Quién sabe? Quizá el año que viene.

Que entren los payasos (Send in The Clowns) es una canción escrita por Stephen Sondheim para el musical «A Little Night Music» Adaptación de la obra de Ingmar Bergman Sonrisas de una noche de verano.

Ha conocido infinidad de versiones. Quizá las más conocidas sean la de Frank Sinatra y la de Judy Collins, pero también la han cantado Barbra Stresisand, Bing Crosby, Count Basie y hasta Grace Jones. Incluso Nacha Guevara hizo una versión en español.

Hay que aclarar que la palabra clowns, traducida aquí por payasos, equivaldría más al insulto que a la profesión de payaso de circo. En la canción, el payaso no es la persona que hace reír, sino la que cae en el ridículo.

Desirée, que es el personaje de la obra que canta la canción, rechazó en el pasado a su gran amor y, cuando por fin quiere recuperarlo, es él quien, ya casado, la rechaza. Ese personaje es quien, finalmente, resulta ser el payaso.

© J. Ignacio Sendón. Alicante, 21 de octubre de 2019.