Te esfuerzas en hablar como Marlene Dietrich y en bailar como Zizi Jeanmaire. Tu ropa la diseña Pierre Balmain y hay perlas y diamantes brillando en tu cabello. ¡Ya lo creo que sí!

Vives en un elegante apartamento en el bulevar St. Michel. Allí atesoras tu colección de discos de los Rolling Stones. Pero, además, eres amiga de Sacha Distel. ¡Desde luego que sí!

Eres el alma de las fiestas de la embajada. En ellas, hablas en ruso y en griego. Y los jóvenes, que revolotean como moscas a tu alrededor, babean a cada palabra que pronuncias. ¡Ya lo creo que lo hacen!

Pero cuando estás sola en la cama ¿adónde vas, mi amor? ¿Qué pensamientos te rondan? ¿Te acuerdas de mí? Me gustaría poder mirar dentro de tu cabeza. Sin dudarlo, me gustaría

He visto las calificaciones de tu paso por la Sorbona. Y esos cuadros que pintas imitando a Picasso. Sigues siendo igual de bella. ¡Por supuesto que sí!

Veraneas en Juan-les-Pins y, con tu bañador de topless perfectamente diseñado, consigues un bronceado uniforme en tu piel perfecta

Y luego, cuando cae la nieve, viajas a St. Moritz con tus amigos de la alta sociedad. Y allí bebes tu brandy Napoleón, pero sin manchar nunca tus labios perfectamente delineados. ¡Claro que no!

Pero cuando estás sola en la cama ¿adónde vas, mi amor? ¿Qué pensamientos te rondan? ¿Te acuerdas de mí? Me gustaría poder mirar dentro de tu cabeza. Sin dudarlo, me gustaría.

Tienes entre veinte y treinta. Esa es una edad muy deseable. Sobre todo si se posee un cuerpo firme y acogedor como el tuyo. Los focos brillan sobre ti en el escenario de tu vida. ¡Sin duda es así!

Tu nombre se escucha en todas las conversaciones de la gente que importa. Conoces el Aga Khan. Él te envió un caballo de carreras para Navidad. Pero tú no lo montas, lo guardas solo por diversión, para reír, ja, ja, ja, ja.

Me dicen que cuando te cases, será con un millonario. Y es que nadie sabe de dónde vienes. Y no sé si les importa o no.

Pero cuando estás sola en la cama ¿adónde vas, mi amor? ¿Qué pensamientos te rondan? ¿Te acuerdas de mí? Me gustaría poder mirar dentro de tu cabeza. Sin dudarlo, me gustaría.

Yo recuerdo las callejuelas del viejo Nápoles. Allí, dos niños mendigaban en harapos. Ambos estaban inflamados por una ambición ardiente. Para quitarse las etiquetas de su bajo linaje, intentaron cambiar su pasado.

Así es que mírame a la cara, Marie-Claire. Y recuerda quién eres. Y luego, si quieres, olvídame para siempre. Pero yo sé. Yo veo la cicatriz que todavía sangra en tu alma.

Por eso, cuando estás sola en tu cama sé adónde vas mi amor. Conozco los pensamientos que te rondan porque únicamente yo puedo mirar dentro de tu cabeza.

Where Do You Go To (My Lovely) (¿Adónde vas mi amor?) Es una canción de Peter Sarstedt fechada en 1969. Yo, debo reconocer, la he conocido hace pocas semanas. Al principio, no me atrapó, pero me picó la curiosidad escuchar referencias a Picasso, Sacha Distel, el Aga Khan… Eso hizo que buscara la letra y, al leerla, la escuché de otra manera. Lo que parecía una historieta superficial vagamente crítica, tiene un giro inesperado al final, cuando descubrimos que el autor conoce a la protagonista y que su humilde origen común es ese vínculo irrompible que permite a aquél entrar en los pensamientos de ella.

Parece ser que Marie Claire podría ser un personaje real. ¡Tanto da! Me parece una bella historia ya sea real o inventada.

Quizá el lector pueda encontrar algún paralelismo con un par de canciones españolas de, más o menos, la misma época. Una es «Linda prima» de Solera (1973). La otra es «Rogelio» de Patxi Andión (1969). Si no las conoces, puedes escuchar ambas pulsando en los respectivos enlaces.